Carta del párroco
Con la lámpara encendida
domingo, 18 de octubre de 2026
Queridos feligreses: esta semana el Evangelio de diario nos repite una misma idea con distintas imágenes: el criado que espera a su señor con la lámpara encendida, el administrador que reparte la comida a su hora, el dueño de casa que no sabe cuándo llegará el ladrón. Jesús insiste en velar.
Velar no es vivir con miedo. Es no dormirse en lo que de verdad importa. Uno puede estar muy ocupado y, a la vez, dormido: pasan los meses, llegan las fiestas, empieza el curso, y no hemos tenido un rato para Dios ni para los que tenemos al lado.
Os propongo algo sencillo para estas semanas de otoño. Cada noche, antes de acostaros, repasad el día un par de minutos: qué ha ido bien, a quién he tratado mal, por quién quiero rezar. Es la lámpara de la que habla el Evangelio. No hace falta más aceite que ese.
Y una alegría: el sábado empezamos la catequesis con más niños que el año pasado. Gracias a las familias que confiáis en la parroquia y a los catequistas, que dan su tiempo sin pedir nada. Encomendadlos en la misa del domingo.
Un abrazo, y nos vemos en la plaza.